Momentos terribles.



Deseas que acaben esos días oscuros
momentos terribles
que todo se viene abajo,
sufres, te decaes,
sientes que estás sola
en ese infernal momento.
No hay respiro…
ni aliento para cortarlo de cuajo,
sufren tus seres amados
tu cuerpo, no da más…
Luchas por evitar
lo ya inevitable.
Solo el amor
late en tu corazón
súplica viviente
de un poco de sosiego:
¡Hágase tu voluntad! ¡Oh Dios!...
Y aplacas tu ansiedad
esperando ese momento
de paz y claridad.
Ya viene… ya llega…
ten coraje y valor.
Si a tu Padre pides
una súplica
no te pagará con piedra
sino con amor y paz.
(escrito el 25 de setiembre 92)

Tan lejos de mí.




Lejos estas de mi
las veces que te llamo,
son voces que se pierden
en ese hueco oscuro de la noche.
Tan lejos escucho tu voz
aunque me llames.
Tu figura se desvanece
entre la niebla
cuando te encuentro.
¡Eres mío! ¡eres mío!...
Te siento, te respiro
te robo caricias
mi corazón da un vuelco
de vértigo encendido,
temblando quedo…
callada, delirante.
Me prestas tu silencio
me envuelvo de él.
Me convierto en tu sombra
oasis del desierto.
Siembro tu alma dormida
que tu silencio es mío
hasta el próximo atardecer.
(escrito el 21- 10- 92)

No te vayas… Madre



Una voz que se apaga
un cuerpo desmayante.
Un grito de congoja
ante ese cruel destino,
regresa…no te vayas…
¡Oh Dios! yo te lo ruego…
¡Tu corazón late de nuevo!
has regresado a la vida.
Tus labios ya me nombran
yo corro a consolarte,
no saben que es mi madre
que de sus entrañas vine,
a la que tanto debo
por ella mi corazón late.
¡No te la lleves Señor!
su misión no ha terminado
en esta ingrata tierra.
Su presencia es un símbolo
de amor y abnegación,
sosiego en la lucha,
luz en las tinieblas.
(escrito el: 25 de setiembre 92)

Alimentar el alma


Con la mano y la mirada
acaricias el tesoro
separas el cuerpo del alma
y te engañas en la dicha,
que solo de nombre conoces.
Humillas al amor
y haces útil el paladar;
tus palabras se enriquecen
en pobres gemidos peligrosos,
que buscan el placer en cosas vanas
rostros de ídolos
cenizas del futuro.
Olvidas que para conseguir
la vida más allá de la muerte,
hay que saborear el canto del ruiseñor
despojar tu cuerpo
alimentar el alma
prender en tu corazón
la orquídea del amor
dicha y secreto de paz.
(escrito el 28 de octubre del 92)